
En condiciones atmosféricas normales, la presión parcial de oxígeno es de aproximadamente 150 mmHg. en el aire inspirado y de 100 mmHg. en el aire alveolar. La inhalación de oxígeno puro en tales condiciones, eleva la presión de oxígeno alveolar a 673 mmHg., según se observa en el siguiente cuadro:
| Atm. Abs. | Presión ambiental mmHg. | Presión 02 Alveolar mmHg. |
|---|---|---|
| 1 | 760 | 673 |
| 2 | 1520 | 1433 |
| 3 | 2280 | 2193 |
| 4 | 3040 | 2953 |
| 5 | 3800 | 3713 |
| 6 | 4560 | 4473 |
Cabe anotar que a una (1) ATA. (atmósfera absoluta), los restantes mmHg. hasta los 760 mmHg. de presión ambiental son a expensas de vapor de agua y 40 mmHg. de gas carbónico. A medida que vamos incrementando la presión ambiental, estos últimos valores no varían, siendo el aumento de la presión total a partir del nivel tensional de oxígeno.
La hemoglobina con un nivel de saturación de oxígeno de 97% en condiciones normales, se torna totalmente saturada con la inhalación de oxígeno puro a presión ambiental (1 atmósfera absoluta), por lo que el efecto de la aplicación hiperbárica para la hemoglobina es prácticamente despreciable.
Sin embargo, cuando el individuo respira oxígeno puro en condiciones hiperbáricas, la presión de oxígeno alveolar aumenta proporcionalmente y en consecuencia también se incrementa la presión de oxígeno intra-arterial que sube 760 mmHg. por cada atmósfera. Una vez que la hemoglobina ya se encuentra saturada, ese aumento se hace exclusivamente a partir de la dilución física de este gas en el plasma por gradiente osmótica por efecto de la ley de Henry: “a temperatura constante, el volumen de un gas que se disuelve en un líquido es proporcional a la presión parcial de dicho gas”.
Así, a una presión absoluta de 3 atmósferas, la presión del oxígeno alveolar será superior a 2000 mmHg. y habrá un incremento de cerca de 6 volúmenes por ciento en el oxígeno intra-arterial en relación a los niveles posibles a presión atmosférica. La oxigenación de los tejidos en estas condiciones, pasa a ser pues, independiente de la hemoglobina.
Esto condiciona que a 3 atmósferas absolutas (presión habitual de tratamiento), la difusión de oxígeno a nivel tisular se incrementa en 325 por ciento en relación a la que se obtiene respirando dicho gas a 1 atmósfera y en 2100 por ciento si la comparación se hace referida a la tasa de oxigenación tisular normal, respirando aire a presión atmosférica.