

La cámara hiperbárica se popularizó en la primera mitad del siglo XX por su éxito en el tratamiento de la enfermedad del buceo, a veces mortal. No fue hasta la segunda mitad del siglo que se comenzó a utilizar en distintas patologías: gangrena gaseosa, intoxicación por monóxido de carbono, necrosis por radiación, quemaduras, pie diabético y traumas graves. En la actualidad se aplica experimentalmente en el tratamiento de la parálisis cerebral, el autismo, la escleroris múltiple y como anticangerígeno.
En esta entrega, como en el anterior texto para especialistas Medicina hiperbárica, la Dra. Nina Subbotina sólo describe tratamientos refrendados por la “medicina basada en la evidencia”, práctica que requiere la integración de datos clínicos individuales con la mejor evidencia derivada de investigaciones sistemáticas. Los tratamientos expuestos en este título reflejan el estado actual de conocimientos en la especialidad.
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